Mamá

Largas sombras por pasillos extremadamente pequeños. A veces despierto bien, a veces no tan bien. Mis días a veces no son días, son malos días. Me has dicho que estoy bien, que no sabes por qué me invento sucesos en la mente, cuando apenas soy una mujercita empezando a vivir. Ella me dice que todo es más fácil cuando somos jóvenes, no tenemos problemas. Pero madre, hoy quiero morir.
Trato de buscarle el sentido a mis días, a veces ni se asoma por mi ventana, he aprendido a vivir sin ella. Mamá, no siempre estoy bien, a veces despierto y quiero seguir durmiendo. Pero no es porque estoy cansada, es porque es lo más cerca que estoy a la muerte.
Mi malhumor refleja mi soledad, mi tristeza, pero me preguntas “¿por qué tan seria hoy?”, hoy quiero morir. Hace unos años descubrieron largas, finas y gruesas líneas que cubrían desde mi muñeca hasta casi mi antebrazo. Pensaron que tenía unos problemas, jamás me lo trataron, y seguí matándome poco a poco. Ella decía “no tienes que preocuparte, eres joven”, pero mamá, me odio a mí misma. No me odio por términos sociales, porque no soy hermosa, simplemente no puedo estar conmigo misma en una habitación.
Muchas veces estuve cerca de la muerte y creo que es lo más viva que he estado nunca. Sin embargo, me dices “te pareces a tu padre”. Disculpa mamá, pero hoy realmente me estoy desangrando. Mamá, no pedí vivir así. ¿Acaso soy la culpable de mi desgracia? Desgracia que comenzó hace 5 años atrás, cuando alguien creyó que yo era un objeto y me tomó de la más vil manera. Mamá, ¿crees que merecía ser brutalmente violada?
No, mamá.
A veces tengo pesadillas, a veces despierto de malhumor, a veces despierto con ansiedad y preocupaciones, pero aun soy joven, ¿no mamá? La depresión ataca por las noches y la ansiedad por el día. Se unen a la fiesta matutina, pero lo que no sabes, es que yo soy la fiesta. Mamá, tengo PTSD. Me lo confirmó mi psiquiatra. Tomo medicamentos para mejorar mi ánimo, mi depresión. Pero mamá, a veces no me funcionan. A veces simplemente quiero rendirme. Volver a la oscuridad.
Aún tengo depresión, pero lo tratas cómo un juego. Te abochornas de mi enfermedad, de mis sentimientos. Mamá, perdóname, pero a veces despierto con ansiedad, con ganas de morir. No es tu culpa, fui yo que no supe escoger amistades. Soy el centro de atención de mis dos compañeras diarias.
Mamá, te quejas por que no tengo amigos, pero ellos brutalmente me utilizaron, y simplemente me alejé. A veces quieres que me levante de la cama, pero a veces siento que no soy lo suficiente fuerte. Hago planes porque a veces me veo en la obligación, incluso a última hora los cancelo. No quiero salir, no quiero salir de esta cama, mamá. Siento a veces cómo mi mundo se detiene y dejo de respirar, esos son mis ataques de pánico. Muchas de las veces soy cómo una galleta disolviéndose en plena taza de té, débil.
Discúlpame si esto tomó más tiempo de lo que esperabas, es que hoy estoy sobre una soga que está a punto de romperse.
Por Mercyangelie Rodríguez Prieto
4/1/2018
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2 thoughts on “Mamá

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    Like

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