Ojos color sangre

Lo que comienza como una broma puede terminar en una tragedia, o al menos eso fue lo que me ocurrió a mí. Atado en una silla, tratando de que mis ojos no cierren por completo para poder ver la luz del día nuevamente; sangre bajando por mi pecho, piernas temblando del miedo, mientras un hombre con ojos rojos observa y disfruta como me voy muriendo. ¿Cómo fue que termine en esta situación? Solo quería irme acampar con mis amigos de la escuela ya que pronto iríamos a la universidad y talvez no nos veríamos tan seguido. Pero en cambio estoy aquí, en una casa de madera muriendo alrededor de los cadáveres de mis amigos. Estoy seguro que conozco a este hombre que esta frente a mí, sus movimientos se me hacen bien conocidos, además de su forma de hablar, ¿será un compañero de la escuela?; Hacen dos días estábamos en la escuela planificando que hacer para reunirnos todos por última vez como grupo, ya que pronto comenzaríamos la universidad; nuestra adolescencia se estaba acabando y queríamos disfrutarla al máximo. Yo estaba hablando con mi mejor amigo Lucas sobre lo que podíamos hacer en nuestro último día de clases, pero Andrés un compañero de clase nos escuchó y quiso unirse a la conversación. Estuvimos un día entero hablando sobre posibilidades y terminamos acordando ir acampar en algún lugar. Andrés estaba emocionado por lo planificado, algo extraño porque nosotros no éramos muy amigos, hablábamos de vez en cuando pero no era como si fuéramos buenos amigos; y de la noche en la mañana ¿ahora quiere salir con nosotros? Bueno, no le di importancia, además acampar en grupo es mucho más divertido. Andrés se le ocurrió la idea de invitar a Pedro, el chico más inteligente de la clase, pero no el más popular, le conto sobre nuestro plan de acampar y se emocionó muchísimo, hasta nos recomendó un bosque perfecto para acampar. Yo sabía porque Andrés invito a  Pedro desde el inicio, Pedro era una persona que se asustaba con facilidad, era el chico cual las personas molestaban más seguido en la clase, y una de las ideas de Andrés era contar historias de terror en la noche antes de irnos a dormir a nuestras casas de acampar. Andrés siempre quería ser el centro de atención y necesitaba a alguien para hacerlo, le decíamos el burlón y en ocasiones el acosador de la escuela; siempre haciendo chistes de otras personas, es como si no supiera contar chistes sin tener que involucrar a otra persona; era bien irritante en muchas ocasiones pero gracias a Dios nunca ha llegado a lastimar a nadie físicamente como hacen otros acosadores de otras clases y escuelas, pero a veces sus palabras se pasan de la raya. Pero nada, ya estábamos listos para irnos a nuestra aventura y a pesar que termine con un grupo inesperado estaba emocionado y listo para irme acampar con mis compañeros de clase.

Llego el día de prepararnos e irnos a nuestra aventura, dos casas de acampar, malvaviscos, lámparas, linternas, en fin todo lo que necesitábamos para una aventura como esta. Llegamos al bosque que nos recomendó Pedro, era hermoso, lleno de árboles y flores hermosas; el suelo era perfecto para colocar nuestras casas de acampar. Comenzamos a organizar todo para luego explorar un poco el área, Pedro al parecer sabía mucho del lugar ya que nos dirigió todo el camino; donde acoplarnos, donde conseguir la mejor madera para realizar una fogata y hasta donde se encontraba el río para poder nadar en el mismo. Andrés era el más interesado en el lugar, observando cada detalladamente de su alrededor, contando los pasos que daba y tocando los árboles; es como si estuviese planificando algo, o solamente yo estaba sobre analizando las cosas; pero sabía que tramaba algo ya que estaba ansiosos que callera la noche para comenzar con las historias de terror.

Estaba cayendo la noche, Lucas y yo comenzamos a realizar los preparativos para nuestra noche de historias; hicimos una fogata y mientras comíamos malvaviscos comenzamos con nuestras historias, quien comenzó fue Andrés que nos contó historias de brujas y monstruos que vivían en los bosques, la realidad es que con sus historias nadie se impresiono, al parecer su plan no estaba dando resultado para asustarnos, pero la realidad es que Andrés no era muy bueno contando las historias; luego le tocó el turno a Pedro. Para nuestra sorpresa fue la historia más grotesca que habíamos escuchado en nuestras vidas, comenzó con la historia de un hombre que le gustaba robar niños y abrir poco a poco sus cuerpos para sacarle sus órganos para luego cocinarlos, los niños estando despiertos y agonizando del dolor mientras el hombre realizaba el acto; los detalles de sus historias eran tan fuertes que en muchas ocasiones Andrés volteaba la cabeza como si fuera a vomitar. “El hombre agarra un cuchillo y con una antorcha lo calentaba lentamente, mientras sus víctimas atadas solo podían observar como el hombre poco a poco se les acercaba y lentamente comenzaba a cortar partes del cuerpo de los niños, comenzando por áreas donde no les provocara la muerte inmediata y cortando con delicadeza para que no desmayaran por el dolor, disfrutaba escuchar gemidos de agonía de los niños ya  que no podían gritar por ayuda porque el hombre había cuidadosamente cocido la boca de cada niño.” Y cuando pensabas que la historia de Pedro no podía ser más perturbadora comenzaba a describir como cortaban cada niño: “comenzaba por las manos cortando sus muñecas con el cuchillo ardiente por la flama de la antorcha, de esta manera se cicatrizaban las heridas tan pronto eran cortados y el dolor era más intenso, y  podía seguir torturando sin que sus víctimas se desangraran con facilidad; poco a poco iba llegando al abdomen donde comenzaba su parte favorita, sacarle los órganos a cada una de sus víctimas”. Antes de que terminara su historias Andrés le grito que parara la historia porque las náuseas que le estaba provocando la misma eran demasiadas y estaba a punto de vomitar. Quién lo diría los papeles se intercambiaron, el plan de Andrés no iba como el esperaba. Lucas me susurró al oído “con razón Pedro no tiene amigos si es un tipo loco y raro, quien puede inventarse una historia como esa”. Yo solo me eche a reír y moví la cabeza acertando lo que dijo. No sé si Pedro escucho a Lucas o se imaginaba lo que dijo porque estaba al otro lado mirándonos con una cara extraña, la misma cara que ponía cuando se burlaban de el en la escuela. Pero la realidad es que yo no conocía mucho a Pedro, solo le hablaba cuando nos tocaban proyectos de la escuela juntos y no hablábamos nada que no fuera relacionado a la clase.

Andrés estaba furioso porque no había logrado su objetivo de asustar a Pedro. Mientras Lucas y yo guardábamos las cosas para acostarnos a dormir, Andrés nos dice que ira un momento con Pedro a buscar un poco más de madera para tenerlas lista para mañana realizar la fogata; yo sabía la verdadera intención de Andrés, ya que no pudo asustarlo con las historias, tratara de hacerlo en el bosque, por eso estaba aprendiéndose cada detalle del bosque y contando sus pasos para saber a dónde caminar para realizar la maldad perfecta para Pedro; lo podía haber detenido pero con lo poco que conocía de Andrés sabía que nada lo iba a detener. Antes de irse con las linternas junto a Pedro, Andrés verbaliza que estarán cerca del campamento que no se irían muy lejos y que los esperáramos. Lucas me verbaliza que no cree que fuese buena idea que caminaran en el bosque cuando ya estaba oscureciendo, pero quien detenía Andrés con su misión de asustar al pobre Pedro. Pasaron alrededor de 30 minutos cuando Andrés llega corriendo y fatigado al campamento, “Necesito ayuda, Pedro se perdió en el bosque, lo esquive por unos minutos para hacerme el perdido y Pedro se puso nervioso, comenzó a gritar y a correr, ahora no lo encuentro”. No lo podía creer lo que se supone que iba a ser una noche tranquila se estaba convirtiendo en una búsqueda de un desaparecido. Rápidamente buscamos nuestras linternas y juntos fuimos a buscar a Pedro en la dirección que Andrés lo llevo.  No había luna llena, así que en el bosque literalmente no se veía nada, solo lo que alumbráramos con nuestras linternas, cada ruido nos ponía más nerviosos y cuando pensábamos que no podíamos estar más asustados, Lucas que se había adelantado un poco se queda momentáneamente frisado por unos segundos, al llegar al lugar que estaba Lucas encontramos la linterna de Pedro en el suelo y estaba cubierta con lo que parecía ser sangre. ¿Qué le ocurrió a Pedro?, no sabíamos que hacer en ese momento simplemente nos quedamos todos mirando la linterna.  Yo subí la mirada y más adelante vi lo que parecía ser dos luces rojas moviéndose entra los árboles, rápido se lo dije a los muchachos cuales también lo vieron. Andrés solo se rio y dijo: “esto tiene que ser una broma de Pedro, se dio cuenta que lo quería asustar y ahora solo esta vengándose, esas luces tienen que ser él, vamos”. Lucas estaba dudando mucho lo que decía Andrés y yo también, pero le seguimos porque estábamos preocupados por Pedro. Al llegar al área las luces se habían alejado pero cuando comenzamos a observarlas detalladamente pudimos ver que no eran luces cualesquiera, eran los ojos de un hombre como si tuviera una máscara que tenía por ojos  bombillas de color rojo sangre. “Vez tiene que ser una broma de Pedro vamos tras el” dijo Andrés y salió corriendo hacia al hombre. El hombre con los ojos de sangre era rápido pero Andrés era deportista así que se adelantó bastante, a tal punto que ya casi no veíamos su linterna de lo separados que estábamos; sin darnos cuenta ya no veíamos la luz de Andrés. “Te dije que no era buena idea” dijo Lucas mientras cogía aire por haber corrido tanto. Seguimos caminando a donde pensábamos que podía haber ido Andrés, mientras caminábamos lo vimos nuevamente, los dos ojos Rojos a lo lejos; seguimos su dirección y en un momento llame aterrorizado a Lucas, cuando se voltea a verme yo estaba alumbrando un árbol que tenía una nota que decía “Ustedes son los próximos”, alado de la nota había un dedo de una persona, era de Andrés, pues tenía su sortija de graduación. Sin pensarlo dos veces comenzamos a correr de vuelta, pero Lucas grita y se detiene, su pierna estaba atorada en lo que parecía ser una trampa, agonizando me mira y grita “cuidado”, al voltearme ahí estaba el hombre de ojos color sangre y antes de que pudiera hacer algo me golpea en la cabeza.

Cuando pude abrir mis ojos me encontré en esta silla, mis piernas amaradas por separado y mis manos detrás del espaldar, de frente me encontré al hombre, estábamos en lo cierto, era una careta con ojos prendidos en luz color rojo oscuro asimilando al color de la sangre. Sin que me dejara decir una palabra me corto el cuello con un cuchillo, es como si ya hubiera hecho esto anteriormente, pues me corto de una forma en el cual se me hacía difícil hablar, pero estaba vivo y consiente. El hombre pone el cuchillo en una mesa alado mío y me susurra en el oído: “tranquilo tú serás el último”, y se marcha.  Comencé a ver mi alrededor y me llene de terror, ahí estaban; a mi izquierda Lucas se encontraba ahorcado de un tubo del techo, Andrés se encontraba a la derecha encima de una mesa mutilado en distintas partes del cuerpo, se podía ver que fue el más que sufrió, y más adelante en una silla se encontraba un chico con una bolsa oscura en la cabeza, no podía descifrar quien era, pero tenía que ser Pedro. Cada 5 minutos o menos el hombre regresaba y me cortaba lentamente áreas de uno de mis brazos y se sentaba frente a mí a observar como sufría y lloraba, intentaba preguntar porque hacia esto, pero la cortadura del cuello no me dejaba hablar. Cada vez que me cortaba una parte del cuerpo de forma horizontal para no desangrarme, me contaba algo distinto; “la vida no es siempre como quieres”, “el sufrimiento es lo más placentero de todo”, “no podrás escaparte”, “sabrás lo que es sentirse despreciado y que nadie pueda rescatarte”, “tener alrededor a tus supuestos amigos pero que no puedan hacer nada”. No sabía porque me decía estas cosas, solo quería que llegara el momento que terminara con todo y no siguiera cortándome, pero por alguna razón no me quería muerto todavía. ¿Porque a mis compañeros no los dejo con vida como a mí?, estaba confundido pero quería salir de allí.  Cada vez que el hombre se marchaba trataba con la poca fuerza que me quedaba zafarme de las cuerdas de mis manos para poder salir de allí lo más rápido posible, ya había observado donde estaba la puerta que dirigía afuera al bosque, solo tenía que buscar la manera de desatarme. Cada vez que el hombre me cortaba con el cuchillo lo ponía alado mío en la mesa y sentaba a observarme, el cuchillo estaba muy cerca de mí, si hubiera alguna manera de poder agarrar el cuchillo para defenderme, podía talvez cogerlo fácilmente si no estuviera atado, es un pensamiento loco pero estoy desesperado y quería salir de allí.

Llego el momento, si esperaba un segundo más estoy seguro que me desmayaba, se me hacía cada vez más difícil mantener los ojos abiertos por completo. El hombre se acercó pero esta vez solo me observo, en ese momento pude observar con detalle la careta que lleva puesta, era de un material finito, que podía ser cortado fácilmente, sus ojos brillaban porque tenía lo que parecía ser unas luces pequeñas en las área de los parpados de la careta que daban el efecto de que sus ojos eran los que estaban brillando color rojo oscuro, pero era solo el efecto de las bombillas alumbrando lo que le cubría sus ojos. No se podía identificar, tenía una chaqueta y guantes, no había manera de identificarlo. ¿Quién era este hombre que quiso asesinarnos de esta manera?; pero no puedo pensar en eso ahora, tenía que buscar una manera de escapar. Al ver que no cogió el cuchillo esta vez para cortarme, muevo la cabeza hacia donde se encuentra el cuchillo, de esta manera el pensara que me estoy desmayando; con las fuerzas que me quedan; agarro el cuchillo con la boca y me tiro amarado de la silla hacia el hombre. Ambos caímos al suelo y para mi sorpresa mis manos se desataron, al parecer valió la pena seguir intentado quitármelas todo el tiempo que estuve sentado. Sin pensarlo dos veces me quito el nudo de las piernas y me levanto, observo que el cuchillo quedo enterrado en el ojo izquierdo del hombre, “no voy a esperar a ver si está muerto o desmayado”, con lo que me queda de fuerzas abrí la puerta y salgo corriendo hacia el bosque. Todavía esta oscuro, no tengo mi linterna, no sé a dónde ir, solo sé que tengo que salir de aquí; comienzo a correr y correré hasta que mi cuerpo no pueda más.

Por J. Alejandro Fuentes

*2nd place winner of the 2018 BB Horror Story Contest

Disclaimer: The views and opinions expressed by the author do not necessarily reflect the official policy or position of Boricua Beauty.

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Categories Fiction, Short Stories

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